Accesibilidad audiovisual: mejores prácticas

Una niña y una joven sentadas en el sofá. La niña activa los subtítulos de un monitor de TV. En la pantalla se lée SUBS ON y hay un hombre en silla de ruedas con una cámara de vídeo

El vídeo es el formato de contenido con mayor tasa de consumo en internet. Las marcas lo usan para comunicar, las instituciones para informar, los profesores para enseñar. Pero si ese vídeo no es accesible, todo ese esfuerzo de producción llega a mucha menos gente de la que podría. Y en muchos casos, incumple la ley.

 

¿Por qué el contenido audiovisual necesita ser accesible?

Un vídeo contiene dos tipos de información simultáneos: la que se transmite por el canal visual (lo que se ve) y la que se transmite por el canal auditivo (lo que se escucha). Si alguien no puede percibir uno de esos dos canales, pierde una parte sustancial del contenido. Sin soluciones de accesibilidad, el vídeo es inaccesible para personas sordas o con hipoacusia (que no escuchan) y para personas ciegas o con baja visión (que no ven).

La magnitud del problema es mayor de lo que parece. En la UE hay 90 millones de personas con algún tipo de discapacidad, y muchas de ellas consumen contenido audiovisual a diario. Pero el impacto va más allá: los subtítulos son utilizados también por personas que ven vídeos en entornos ruidosos o con el sonido silenciado, por personas que aprenden el idioma o por quienes simplemente prefieren leer.

 

Subtítulos: mucho más que texto en pantalla

Los subtítulos son la medida de accesibilidad audiovisual más conocida y la más valorada por personas sordas y con hipoacusia. Pero no todos los subtítulos son igualmente accesibles.

Un subtítulo de calidad:

  • Está sincronizado con el audio: aparece y desaparece exactamente cuando se habla.
  • Es preciso: transcribe fielmente lo que se dice, sin simplificar ni omitir información relevante.
  • Identifica a los hablantes cuando hay más de una persona en pantalla.
  • Describe los sonidos relevantes no verbales: [música de fondo], [aplausos], [teléfono sonando].
  • Tiene un contraste suficiente con el fondo del vídeo: texto blanco con sombra o sobre banda oscura.

Los subtítulos automáticos generados por inteligencia artificial han mejorado mucho en los últimos años, pero siguen cometiendo errores, especialmente con nombres propios, vocabulario técnico, acentos regionales y grabaciones de baja calidad de audio. Publicar subtítulos automáticos sin revisarlos puede generar información incorrecta que resulta confusa o incluso ofensiva.

 

Audiodescripción: describir lo que no se puede oír

La audiodescripción es una narración adicional que describe los elementos visuales relevantes de un vídeo para personas con discapacidad visual: las acciones que ocurren en pantalla, los cambios de escena, los gestos significativos, el texto que aparece en pantalla y cualquier información visual que no se deduce del diálogo o la narración principal.

La audiodescripción se inserta en los silencios naturales del audio del vídeo. Cuando el ritmo del contenido no deja espacio suficiente, existe la opción de la audiodescripción extendida, que pausa el vídeo para insertar las descripciones necesarias.

Una buena audiodescripción describe con objetividad y precisión, sin interpretar ni añadir información que no está en la imagen. El objetivo es dar acceso a la misma información que tiene el espectador vidente, no más ni menos.

 

Transcripciones: accesibilidad y SEO en un solo paso

Una transcripción es el texto completo de todo el contenido hablado de un vídeo o un audio, más las descripciones de los elementos visuales y sonoros relevantes. Es la solución de accesibilidad más completa para contenido audiovisual porque no requiere reproducir el vídeo: permite acceder a toda la información en formato texto.

Las transcripciones son especialmente valiosas para personas sordociegas, para quienes prefieren leer, para quienes acceden en entornos donde el audio no es posible y para personas que necesitan copiar o citar información del vídeo.

Y tienen un efecto secundario muy valioso: las transcripciones son contenido textual que los motores de búsqueda pueden indexar. Un vídeo sin transcripción es invisible para Google. Un vídeo con transcripción puede posicionarse por todas las palabras clave del contenido que contiene.

 

Lengua de signos: una comunidad lingüística, no un añadido

Para las personas sordas cuya primera lengua es la lengua de signos (y no el español escrito), los subtítulos pueden no ser suficientes para garantizar la plena comprensión del contenido. La lengua de signos es una lengua completa, con gramática y estructura propias, que no es una versión gesticulada del español.

La incorporación de intérpretes de lengua de signos en vídeos institucionales, comunicados importantes, contenido educativo o información de emergencia es una medida de accesibilidad de alto impacto para esta comunidad lingüística. En España, la Ley 27/2007 reconoce la lengua de signos española (LSE) como lengua propia de las personas sordas.

 

Reproductores accesibles: el contenedor también importa

Producir contenido audiovisual accesible no sirve de nada si el reproductor que lo muestra no lo es. Un reproductor de medios accesible debe:

  • Ser completamente operable con teclado.
  • Tener controles con nombres descriptivos reconocibles por los lectores de pantalla.
  • Ofrecer controles de subtítulos y audiodescripción visibles y fáciles de activar.
  • Permitir ajustar la velocidad de reproducción.
  • No reproducirse automáticamente al cargar la página.

YouTube y Vimeo han mejorado significativamente la accesibilidad de sus reproductores en los últimos años. Para implementaciones propias, AblePlayer es un reproductor de código abierto diseñado específicamente con accesibilidad como prioridad.

 

Conclusión

La accesibilidad audiovisual no es una capa de trabajo adicional que se añade al final de la producción. Es una decisión que debe tomarse al principio: planificar el guion pensando en la audiodescripción, grabar con calidad de audio suficiente para la transcripción, elegir un reproductor accesible desde el inicio del proyecto. Cuando se planifica, el coste es mínimo. Cuando se improvisa a posteriori, el coste es mucho mayor y el resultado, habitualmente, peor.